martes, 20 de mayo de 2014

caminante no hay camino sino estelas en la mar.

Domingo 15 de Junio de 2014 (Sarria – Portomarín)

Salimos de Sarria y se nota el incremento de peregrinos (o caminantes) los últimos 100 Km. suelen hacerlo muchas más personas, pues es suficiente para que te den la compostelana (que es “un papel” que acredita que has hecho el camino) y para muchos parece que es importante.

El camino transcurre entre viejos castaños y arboles mochados, vacas y hórreos.

Llegamos al mojón donde indica que estamos a 100 Km. De Compostela.


Se unen otras malagueñas (Marisa y MªCarmen) y también otra pareja que viven en canarias (Amaya y Mariano) muy majos pero la verdad es que no tuve ocasión de hablar mucho con ellos (una pena).


Lunes 16 de Junio de 2014 (Portomarín – Palas de Rei)

Continuo con la pierna hinchada.
                                                                               
Unas etapas anteriores (no recuerdo cual, nos dejó Martín I., tenia que hacer unas gestiones en su ciudad) hoy llega de nuevo con su coche y se incorpora al camino.

Encuentro alguna chica que viene de Estados Unidos en peregrinación (hispana, hay más de una) hablo con ellas y son muy religiosas, en este mundo tiene que haber de todo pero a mí me parece mentira, me pregunto si se han interesado por su historia, no leen, no se acuerdan de nuestra invasión, de todas las invasiones, les robaron su cultura la riqueza que daba su tierra, les impusieron otras creencias y todavía siguen en ello. No hay mas ciego que el que no quiere ver.

Iñigo y David

Al final de las etapas y a primera hora de la tarde siempre se oye la flauta de pastor o “flaubutce” de nuestro amigo JeanLuc. Con su música nos reunimos (como cabras). También recuerdo las cerezas de Martín S.

Martes 17 de Junio de 2014 (Palas de Rei – Ribadiso)

Como no me encuentro bien de la pierna, voy con Javi y conduzco el coche de Martín I. hasta Ribadiso, no soy un “Fittipaldi” y Javi se ríe de mi conducción, posiblemente lo haría mejor con un carro tirado por mulas… de todas maneras no lo hago tan mal... Son muy exagerados.

En Ribadiso tenemos toda la mañana por delante así que Javi y yo aprovechamos la ocasión para irnos conociendo y entre cerveza y pulpo gallego van aflorando palabras y sentimiento.
Como toda persona “la vida” te pone pruebas, él ha pasado por un cambio reciente, (yo también pero muy diferente, la jubilación) y como todo cambio que conlleve empezar de nuevo (o de menos diez, como el insinúa y uno de los motivos para hacer el camino) trae sus problemas y reflexiones.
Yo creo que las personas que está encontrando, la mayoría le damos ánimos para afrontar la nueva situación. Es buena persona, tiene deseos de salir del “bache” y poco a poco (sin prisa… las prisas no son buenas) lo irá logrando, nosotros le deseamos lo mejor.
Dejo una reflexión; nunca olvidemos aquellos que a pesar de su esfuerzo la vida les resulta difícil (recordarlo sobre todo cuando nuestra posición es de privilegio… por mucho que pensemos como algo normal ¡yo tengo buena posición porque soy muy listo y trabajador, por eso me lo merezco!)
…No olvidemos ser solidarios con aquellos que realmente lo están pasando mal.


Miércoles 18 de Junio de 2014 (Ribadiso – Pedrouzo)

Continúo (esta vez solo) con el coche de Martín I. y una vez en Pedrouzo voy de nuevo al médico, me aconseja reposo.

Reservo plaza en el albergue para todos.


Jueves 19 de Junio de 2014 (Pedrouzo – Santiago de Compostela)


Tengo que decir que según mi experiencia la zona donde menos servicios y atenciones recibe el peregrino o caminante se encuentra en el recorrido de Galicia (opinión coincidente con otras personas)

Llegada a Santiago con celebraciones y himno nacional, entrada en la plaza de la catedral y emociones, en esta ocasión yo me comporte muy fríamente, no experimenté ninguna emoción, posiblemente lo vi como algo natural, todo tiene un principio y un final, quizás lo tenia muy asumido y tengo claro que lo que se encuentra entre el principio y el final es el día a día, y eso es lo que importa,…y sea más pronto o más tarde siempre llega. Lo importante como siempre, por lo menos para mi… es el camino.

Entraron en la catedral, después en otro lugar hicieron una larga cola para conseguir "la Compostelana" (que por cierto no es gratis). Yo como es natural en mi, pasé del tema.

Me interesé por el billete de tren para Barcelona y me dijeron que de momento en tres días estaban agotados, había pasado un mes y quería estar como mínimo antes del lunes para celebrar cumpleaños y aniversario de boda con mi familia. Martín I. me sugirió la idea de ir hasta Irún y allí coger el tren, el billete me lo sacaría su madre. Me pareció bien y así lo hicimos.
Todo el grupo nos fuimos a comer unos mariscos y después por la tarde continuamos dando vueltas por Santiago que por cierto es una ciudad muy bien conservada y bonita.


Se hacía de noche y algunos fuimos guiando nuestros pasos hacia el hostal. Una vez en el hostal Martín S, Mariano, Amaya y yo estuvimos pendientes del “sueño profundo” de una de las chicas (ignoro qué había tomado para quedar como muerta… aunque me lo imagino) no reaccionaba y estuvimos a punto de llamar a Urgencias, su “compañero” la dejó sola en la habitación y junto con otros continuaron la fiesta.


Viernes 20 de Junio de 2014 (Santiago de Compostela – Irún)

Después de una mala noche (para algunos).

Ellos, amanecieron radiantes y sonrientes, nada había pasado, de nada se acordaba ella… solo el placer de las últimas horas y el comienzo de un nuevo día.

La fría despedida por mi parte fue algo no deseado pero no podía hacer otra cosa, cada uno es como es, cada uno valora “lo sucedido” según su criterio.

Más tarde y pasado unos días y por mediación de una carta aclaramos lo ocurrido. ¡Ya está olvidado!, cosas que pasan, creo que es una manera de aprender en la vida (si queremos aprender, claro). Sino tendremos que decir aquello de – cuanto tiempo se precisa “pa” saber cada vez menos.

Manuela me hizo entrega del palo que había llevado durante todo el camino, me lo dedicó (algo que yo aprecio mucho) por mi parte le entregué una concha en la que había dibujado la señal de prohibición con unas tijeras, símbolo de protesta ante los recortes sociales del gobierno.

Me despedí de JeanLuc y le regalé mi navaja catalana (una “Pallares” de Solsona), una vez en la estación me hizo entrega de su cubierto portátil de montaña. Ahora los dos tenemos un recuerdo.

Después, fuimos a buscar el coche de Martín I. y partimos para Irún.

Martín I., Martín S., Iñigo y yo. El viaje a mi no se me hizo pesado, conducimos Martín S. y yo. Como ya dije anteriormente conduciendo soy mediocre,  aunque no me considero malo, Martín S. sin embargo (y es mi opinión) es muy buen conductor sobre todo demostró una gran destreza conduciendo bajo la lluvia y con poca visibilidad. Nos llevo a su casa de Donosti donde su mujer y su hija nos habían preparado una cena impresionante. (Tiene una familia estupenda, su hijo David como pude comprobar en el camino es una buenísima persona siempre pendiente de todo y siempre dispuesto a colaborar… gracias por todo)

Iñigo se quedó en Bilbao donde lo esperaba su padre.

Martín I. y yo continuamos el viaje hasta Irún, una vez en su casa nos fuimos a dormir.


Sábado 21 de Junio de 2014 (Irún – Barcelona)

Por la mañana y después de almorzar Martín I. me hizo de cicerone por Irún, mas tarde con su hija (Marifé) fuimos a Hondarribia y recorrimos sus calles.

Marifé y yo
Fuimos al puerto desde donde se divisa la costa Francesa , tomamos un aperitivo, Martín I. me presentó a sus compañeros de trabajo y nos fuimos de nuevo a casa, después de comer y descansar un rato me despedí de su madre que es una buena mujer y muy agradable, quise despedirme de Marifé, pues habíamos congeniado bastante, es una chica lista, simpática y muy guapa, pero no estaba, se había marchado al parque (por lo poco que la conozco, y en el buen sentido de la palabra creo que va “un poco” a su aire… es tan independiente como su padre) nos dirigimos a la estación donde me despedí de Martín I. El tren salía a las cuatro de la tarde.
A las 10 h. llegaba a Barcelona y en la estación de Sants me esperaba Mª Angeles.

Fin del camino, ha pasado un mes desde que salí de Barcelona , pasando por Pamplona, Santiago, Irún y de nuevo a Barcelona...
Día a día (y de "momiento") la vida sigue...

Gracias a todas y todos... un abrazo muy fuerte de vuestro "raso-comandante" Jacob.
¡¡Hasta siempre!!


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